Hay mujeres que vienen al mundo a encajar y van por la vida esperando ser aprobadas. Y hay otras que vienen a incendiar el molde.
Yo no nací para ser entendida: nací para ser sentida. Soy un fuego antiguo con hambre de futuro. Una estrella que por mucho tiempo se creyó sombra, pero que decidió encenderse y nunca más apagarse.
Mi vida ha sido una danza feroz entre el dolor, la belleza, el cuerpo, el poder, el abuso, las heridas… y el renacer. Me formé como abogada en la Universidad Mexicana, obtuve una Maestría en Innovación y Emprendimiento en la Universidad de Negocios de Barcelona, soy atleta de alto rendimiento por más de 12 años. Viví en Nueva York, Barcelona, Las Vegas y California. Pero mi verdadero viaje comenzó el día que me atreví a mirar hacia adentro, a sanar y transformar mis heridas más profundas.